La primera lluvia

La primera lluvia

Debo ser la única persona en Mallorca que sonríe. Llega la primera lluvia y cae fina. Tal vez por eso sonría más. Es lluvia que moja despacio y constante; que hace charcos en las imperfecciones de la acera. La veo, la oigo, la huelo, la siento.

Me lleva a otras lluvias. A las cantabrícas. Aunque sé que sólo es mi deseo, porque no es un cortina húmeda, porque no se mezcla con el yodo de las olas que saltan. Pero es lluvia que viene con aire fresco que revive mis pulmones. Es lluvia que me lleva a esa morriña que alegra, que me imbuye en algo que es parte de mi.

Hola, lluvia, te echaba de menos.

Neoclán

Clanes, tribus, familias. Durante mucho tiempo, casi todo el tiempo, hemos pertenecido a un clan, una tribu, una familia. ¿Y ahora? Ocurre igual, pero es distinto.
Incomprensión…¿por qué?
Lo que antes eran cotos cerrados y heterogéneos de nómadas, ahora son pequeños grupos, también aislados y que se asocian de manera homogénea. Una familia se movía junta. Padres, hijos, abuelos, hermanos. Todos juntos formando una familia, que junto a otras familias formaban una tribu y estas un clan. En ese ambiente, la crianza era completa. Los niños tenían siempre a sus progenitores cerca y también a toda su familia. La seguridad de poder salir a explorar sabiendo que, de no perderse, volverían siempre que quisieran al regazo y al calor de la familia.
No es así ahora. No nos lo permiten nuestras obligaciones y ya no somos esa familia heterogénea que se mueve unida. En su lugar, creamos grupos independientes y escasamente interrelacionados. Todo es más abstracto, más figurado…pero un niño es un niño y le cuesta superar los miles de años de evolución para adaptarse a los decenios de “involución relacional”
“Algo estamos haciendo mal”, me decían hoy. Sí. Algo estamos haciendo mal en esta sociedad. Esta es la vida que nos toca vivir y eso apenas podemos elegirlo, mas sí el cómo vivirlo.