Gira en una fría tarde de Diciembre. El Carrousel de Alderdi Eder con todos sus caballos, todas sus luces. Detrás el espectáculo del atardecer en la bahía. Esclavos de un marco incomparable no podemos resistirnos a su encanto. Llueve y hace frío. El Carrousel gira y gira. El Sól se pone.
Tensas cuerdas, cuerpo hueco. Manos que no están enseñadas a hacerla vibrar con armonía, cadencia y ritmo. Sus notas, como la proyección lineal de sus cuerdas, se pierden yendo de aquí para allá.