Párate. Levanta la vista. ¿Has visto la proporción de esas nubes? El hombre construye edificios tardando años. Estatuas, grúas… Ellas, las medusas del aire, vienen traídas por el viento. También son 100% agua y 100% tranquilas. Llegan en silencio y a veces a escondidas amparadas por la noche. Las más de las veces se limitan a descargar su contenido en forma de lluvia. Las menos en forma de hielo o nieve.
Son gigantes que se crean en minutos y desaparecen en horas…
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¿Qué somos?
Ya está aquí con nosotros el Invierno. Llega con su humedad, su viento, su frío. Está sobre nosotros y tal vez en nosotros porque no sabemos desde cuando está aquí. Uno de estos días saldrá el Sol, levantaremos nuestra vista y sobre nuestro hálito ya no habrá hojas de colores. La naturaleza dormida que en la ciudad casi pasa desapercibida tras nuestros autoimpuestos quehaceres.
Invasión
Invasión de hojas sobre el Bidegorri. Los árboles se desprenden de un peso que en el invierno sería un extra de carga.
El de ayer fue un día plomizo. De esos días en los que parece que siempre está lloviendo por la falta de luminosidad. Nubes oscuras, densas y bajas que llenan la ciudad de oscuridad y humedad. Un «despiste» permite al Sol penetrar ligeramente por la densa cortina de agua. Fue el último. Desde entonces no ha parado de llover.Sentado en lo que queda de aquel Muro un día cualquiera del pasado verano. Aquel muro de adolescencia y juventud. De compartir lazos con amigos que siempre lo serán por el mero hecho de haber estado allí en otros días donde el Sol se ponía del mismo modo.
Entonces nuestros ojos miraban de otro modo. Miraban con la soberbia de no saber lo que se tiene por delante, pero sintiendo la fuerza emergente de la exultante juventud. Las jornadas se llenaban de balones, baños, golosinas, granos y deseos. En aquellos años el cansancio era aburrimiento, nada que ver con el dolor del cuerpo o el peso del alma. Éramos entes sin cicatrices.
Ahora. Ahora somos lo que desde mucho antes de entonces empezamos a construir. Recuerdo aquellos días con nostalgia y con alegría por todo lo vivido y aprendido. Ahora soy yo ahora y estas puestas de Sol me dicen: «Hoy, ahora vives una gran oportunidad de disfrutar tu vida»
Brindo por aquello y por esto. ¡Salud!













