Ya no estás. Ya te has ido. Ahora toca Invierno. ¡Afortunados quienes tenemos cuatro estaciones! Nosotros escuchamos a Vivaldi y sentimos lo que oímos y vemos.
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Salud
En un rincón de la Plaza Easo se yergue la piedra que sujeta la que fue la fuente de la salud. La que estuvo arriba, en la calle de su nombre (Calle de la Salud) donde todo un barrio iba a buscar el agua a la que incluso atribuían bondades médico-curativas.
¿Qué hace una fuente sobre una piedra en un parterre cerrado? Es el pasado del barrio. De Amara Zaharra.Centro
– ¿Quedamos en el Buenpas?
– ¿En las escaleras?
– No, mejor en la fuente del videoclub.Allí, toda la juventud de esta ciudad quedó, queda y quedará.
Añoranza
Para quien lo añora y no puede sentirlo. Para quienes con ojos no pueden verlo. Para quien con nariz no puede olerlo. Para quien con piel no puede tocarlo. Para quien con oído no puede escucharlo. Para quien con lengua no puede saborearlo.
Para quien vivió su vida en este norte con cuatro estaciones y ahora, en el verano continuo, añora los distintos colores, las luces y las sombras.
Para ti, que lo recuerdas, lo añoras y lo valoras. Los últimos coletazos del Otoño.Invasión
Invasión de hojas sobre el Bidegorri. Los árboles se desprenden de un peso que en el invierno sería un extra de carga.
El de ayer fue un día plomizo. De esos días en los que parece que siempre está lloviendo por la falta de luminosidad. Nubes oscuras, densas y bajas que llenan la ciudad de oscuridad y humedad. Un «despiste» permite al Sol penetrar ligeramente por la densa cortina de agua. Fue el último. Desde entonces no ha parado de llover.















