Todo lo que nunca fue

Son un cúmulo de cosas las que provocan la sensación desagradable con la que los aficionados del Lagun Aro GBC nos hemos marchado a casa el mediodía del domingo. Se junta el hecho de que volviendo a reconocer a nuestro equipo después del borrón de la pasada semana, en esta ocasión no ha terminado de rematar la jugada. Incluso diría que no le han dejado. Y con todo ello se mezcla la aceptación por nuestra parte que va a hacer falta algo más que un milagro para que nuestros sueños coperos se hagan realidad. A pesar de todo, no son todo malas noticias. A mí, personalmente, el juego del Lagun Aro me gusta, me convence, me ilusiona. Más allá del vértigo que sintió la pasada semana, su planteamiento durante toda la primera vuelta me resulta atractivo y eficaz. En un partido donde era muy sencillo caer en el ritmo alto de Baskonia, a duras penas los de Laso mantienen el número de posesiones de ambos equipos en 70, lo que coincide con su media. Jugó de tú a tú frente al campeón y en una estadística que acaba con una valoración idéntica, de 87, es el número de rebotes en el aro local lo que decanta el partido del lado vitoriano. Bueno, los rebotes y el a mi modo de ver parcial y tendencioso arbitraje perpetrado por los de naranja. Con todo, y echando de menos una barbaridad a un Jimmy Baron al que no le salió nada, a diferencia de la anterior jornada, podemos estar orgullosos de nuestro equipo.

No quiero perder la perspectiva por culpa de todo lo que rodea a la pelea por la Copa, porque si el GBC es capaz de ganar un partido más, habrá firmado la mejor primera vuelta de su historia en la ACB. Opino que el partido frente a Alicante es el único en el que los guipuzcoanos no han estado a la altura, recordó muchísimo al mal de vértigo que sufrió la pasada temporada y tristemente cercenó la mayoría de las opciones coperas, pero a diferencia del pasado año, en este caso es la excepción que confirma la norma de una marcha solvente. Lo llevo diciendo desde hace mucho tiempo, yo no fijo la Copa como una obligación pero sí quiero que mi equipo esté en la pelea. Y lo ha estado, incluso aún lo está (aunque sea casi una quimera). No le pido asentarse en puesto de playoff sino entre el 9 y el 12 y no hemos bajado de ahí en toda la temporada. No quiero que los árboles me impidan ver el bosque y a falta de dos partidos, el Lagun Aro está en disposición de firmar una primera vuelta destacada.
Hablando de vértigo, no limitaría ese mal a la globalidad del partido de Alicante; frente a Baskonia me parecío percibir otro tipo de vértigo en el equipo. Y es que la diferencia entre las posesiones del GBC cuando la diferencia rondaba los 3 ó 4 puntos y cuando ésta era superior fue evidente y abismal. Cuando los guipuzcoanos se veían seis o más puntos abajo en el marcador tomaron mejores decisiones, encontraron el aro con mayor facilidad y fueron mucho más efectivos. En cambio, cuando se encontraban en disposición de colocarse a dos puntos o uno o íncluso empatar el partido nunca fuimos capaces de encontrar el aro con acierto. Quizá sufrió cierto miedo a ganar…
En ése sentido, no se puede obviar que hubo otro factor condicionante para el GBC en ambos lados del campo y puede que sea el momento de solicitar al concejal de Seguridad del Ayuntamiento de SS Enrique Ramos que destine Guardia Municipal no sólo fuera del pabellón, sino también dentro porque comienza a ser recurrente que unos tipos de naranja roben sobre el parqué. No vamos a engañarnos, todos sabíamos que los árbitros iban a permitir a Baskonia disfrutar de lujos defensivos en modo de uso de manos, cargas y demás despliegue físico sin señalar faltas -cuando en el otro lado de la pista se pitan ciertas cosas que casi provocan la risa floja-; pero no por saberlo se nos queda menos cara de tontos. En esta Liga las diferencias en cuanto a respeto y el cristal con el miran ciertas acciones realmente me desespera en ocasiones. Lo que sí he aceptado hace tiempo es que al Lagun Aro GBC en ese sentido le tienen el mismo respeto que a rookie defendiendo a Michael Jordan. Y lo peor es que ante Baskonia, salvo un rato que fue de escándalo, la actuación fue mucho más sibilina. Esto no es como si te pitan un penalti en fútbol, que es una jugada puntual que se ve en un momento, es una cuestión de que a unos les dejan hacer unas cosas y a los en cambio les penalizan por ello. Me pregunto cuánto duraría en el campo David Doblas si se hubiera permitido los lujos que se permitió Sow… En general daba la sensación de que Baskonia seguía la máxima de haz 40 faltas que te pitarán 20 y la decisión fue acertada con la connivencia arbitral. Y lo peor es que con este párrafo he perdido el tiempo porque ya podemos quejarnos y patalear, que todo va a seguir exactamente igual.
También resulta irónico que en una semana en la que se nos ha llenado la boca hablando de Bastita, de Barac, de San M, el que más daño nos haya hecho sea Pape Sow. El africano ha sido protagonista por su brega al rebote y el dato más destacado y decisivo del partido es el resultante de los rebotes en el aro que defendía el GBC, con 17 rechaces para los nuestros y 16 para el rival… Con Baskonia en frente es un dato que te condena.
Llegando al análisis individual de los jugadores del GBC, desgraciadamente ha gente que sólo valora la bendición de tener a Andy Panko en días como éste. Panko tiene la virtud de estar dando al equipo lo que le hace falta en cada momento. Hay circunstancias en las que le toca soportar el peso ofensivo -que suele ser cuando las cosas se ponen difíciles, como en esta ocasión o en Badalona cuando la Penya estaba remomentando- y otros días en los que apenas dispone de cuatro posesiones porque son otros los que tienen mayor ventaja. Pocos extracomunitarios que se saben líderes y piezas claves de sus equipos son capaces de plegarse y dejar a un lado el egoísmo de los números propios por el bien del equipo… Y aunque Panko este año no está ahí arriba en la clasificación de valoración, el equipo juega mejor a Baloncesto, en gran parte porque Panko esté actuando de esta manera. Luego llegan partidos como éste y los que le critican recuerdan lo que tenemos. En lo que a mí respecta, Panko no tiene nada que demostrar, su actitud es encomiable y este partido lejos de ser un reivindicación, es un ejemplo de su profesionalidad y su valor para este club.
Como curiosidad, Panko, que ya fue MVP de la LEB en el segundo ascenso, logra por primera vez el galardón de Jugador de La Jornada en la ACB en la historia del GBC. Y eso que Panko ha sido precisamente uno de los que más han sufrido ese doble rasero arbitral… Sino el que más.
En el caso de los bases, resulta difícil juzgar a Salgado cuando en ataque ha estado muy bien pero en defensa se ha visto superado. Su aportación al equilibrio ofensivo es vital para este equipo porque tiene un talento innato para llevar el balón a las manos adecuadas (incluso si son las suyas) para que la jugada termine en canasta, pero tiene que aplicarse más en defensa, necesitamos que lo haga. Con todo, es mucho más lo positivo que le da al equipo que lo negativo; por eso es tan importante que persevere en tareas defensivas. Por su parte, Ricardo Uriz fue mucho más regular. Quizá no ofreció chispazos tan evidentes en ataque, pero estuvo más sólido atrás. Su interpretación de dos contra dos y el saber leer que cuando él penetraba la defensa estaba mucho más pendiente de las continuaciones que de sus penetraciones de dieron buenos réditos, en gerenal firmó un partido muy sólido. Yo creo que tenemos una pareja de bases que tanto como conjunto como de manera individual están firmando una temporada muy destacada.
Y antes de pasar a lo negativo, no puedo olvidarme de Mo Kone. El pívot marfileño lleva ya tiempo llamando a la puerta, mereciendo más minutos. La pareja Doblas-Miralles es solvente pero su aportación cada vez mayor. Su intimidación atrás y poder físico adelante están sumando cada vez más para el equipo y ante Baskonia su ganancia de minutos es más que merecida. Los despistes en el rebote, el único lunar de su partido.
Por último, hay dos jugadores en el apartado negativo que interpreto de manera completamente opuesta. Jimmy Baron realiza su peor partido del año. No le sale nada. Se precipita en ataque y sufre como nunca en defensa. Pero porque naufrague un día no se le puede crucificar. Se ha revelado como una pieza findamental para este equipo y su mal partido es una anécdota. No creo que nadie tenga dudas de que no tardará en volver a brillar y mostrar la cara a la que nos tiene acostumbrados. Me da rabia que tuviera ese mal partido, me jode; pero mi confianza en él está intacta.
Lo que sí comienza a preocuparme es el despliegue de Niko Tskitisvili. Lleva cuatro partiditos que ya le vale… Quizá sea por su carácter frío o por lo impasible de su comportamiento, pero da la sensación últimamente de estar en el campo por estar. Esto choca con el corazón que le ponen sus compañeros en el juego interior, pero más allá de valoraciones subjetivas, es un hecho que últimamente no le aporta nada de nada al equipo. Esperemos que despierte de su letargo porque su calidad le da cosas al equipo que ningún otro puede y si no suma, se nota. A ver si se pone las pilas
Después de esta derrota que nos deja una importante desazón, es importante que el equipo salga cuanto antes de la mala racha. Creo que es una suerte que se vuelva a jugar tan pronto porque a buen seguro dentro del equipo la rabia que todos sentimos será incluso superior y tener fresco ese sentimiento ayudará para ganar en Zaragoza. Lejos de que esa victoria nos permitiera vivir el partido frente a Barcelona con cierto aire de milagro copero en el ambiente, me resulta trascendente en la marcha general del equipo. Por segunda vez esta temporada se acumulan tres derrotas seguidas; la anterior ocasión el equipo supo reaccionar con carácter, ahora es siquiera más importante dar un golpe sobre la mesa, no tanto de cara a los rivales sino para demostrarse a si mismos y al entorno que este equipo quiere mirar más hacia arriba que hacia abajo esta temporada.
Si el equipo da argumentos para creer en él es en los malos momentos cuando más debemos hacerlo. Yo tengo una confianza muy importante en este grupo y en cómo está haciendo las cosas. Hay que ir a Zaragoza y demostrar de qué pasta estamos hechos. Porque no deja de estar a un paso firmar la mejor primera vuelta de nuestra historia en la ACB, lo que no deja de ser un logro destacable y relevante. Si ganamos el miércoles ya volveremos a hacer cuentas para tener más alicientes si cabe en la visita del Barcelona…
Porque ahora, después de la oportunidad malgastada ante Alicante y, ya sea por el rebote, los árbitros, el mal partido de Baron o lo que sea, tenemos en mente todo lo que pudo ser y nunca fue. Y lo único que realmente nos interesa ahora, lo único en lo que debemos pensar es en sumar una victoria en Zaragoza. Lo demás ya no importa nada y aunque tengamos mal sabor de boca cuanto antes lo superemos mejor, porque tenemos muchas cosas buenas por las que luchar y ni mucho menos estamos tan mal. ¡Vamos a por el CAI!

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