Categoría: Opinión

  • En 2014

    En 2014

    Cuando termine la recesión habremos perdido 30 años en derechos y salarios…
    Un buen día del año 2014 nos despertaremos y nos anunciarán que la crisis ha terminado. Correrán ríos de tinta escritos con nuestros dolores, celebrarán el fin de la pesadilla, nos harán creer que ha pasado el peligro aunque nos advertirán de que todavía hay síntomas de debilidad y que hay que ser muy prudentes para evitar recaídas. Conseguirán que respiremos aliviados, que celebremos el acontecimiento, que depongamos la actitud crítica contra los poderes y nos prometerán que, poco a poco, volverá la tranquilidad a nuestras vidas.

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  • Hijodeputa

    Hijosdeputa somos todos. Al menos yo es muy probable que lo sea. No me lo creo. Me veo como un ser ejemplar y tal, pero ya me he portado bastante mal en el pasado. No sé por qué no volveré a hacerlo en el futuro.
    Así pues, dejando claro esto, paso a mi exposición:
    Hace tiempo que vengo considerando y evangelizando sobre la conveniencia de instalar una guillotina en las rotondas más significativas de cada ciudad. Afortunadamente, la cuadrilla de hijosdeputa que nos regentan, se han pulido los presupuestos que justificaban sus sobresueldos, etc., en clonar rotondas y llenar nuestras poblaciones de ellas. En muchas se ha colocado una «puerta» metafórica que con muy poca inversión y adaptación, puede convertirse en esa guillotina del pueblo que ayude a recuperar el equilibrio.
    No hablo de matar a todos los de esa calaña de hijosdeputa. Nunca podría hacerlo porque, entre otras cosas, ya os he dicho que seguramente yo también tengo un precio y sólo me separa de ellos la tentación. ¿Qué tal 1000? Así, a modo de escarnio y de aviso de que se va en serio. Sería ese toque de atención necesario y proporcional.

    Reconozcámoslo, somos borregos («Gregarios», quienes se sientan menospreciados por el término), pero en todo caso, seguidistas y tendientes a la 2ª ley de Newton (y si es una de las otras dos, pues me corregís, que no soy ni de ciencias ni de letras). La que dice que tendemos a la inercia. De lo que se trata es de elevar el listón de la impunidad y quien nos mamonee, o bien sea más listo, o bien de algo a cambio.
    Y al hilo de esto, está el «buenismo» instalado en la sociedad. A mi me gusta. Me parece bien, pero no olvidemos que somos seres vivos y que la competencia y la violencia es intrínseca a nuestra naturaleza. No sé por qué debemos renunciar a ella cuando, entre otros códigos humanos, está amparada por los civiles y penales cuando son en legítima defensa. ¿Lo llamamos «legítima defensa»? Vale, pero lo que está claro es que esto empieza a ser insostenible y o bien hacemos algo o acaban con nosotros no solo como pueblo, país, nación o pollas en vinagre, sino como individuos.

    Así pues, aquí va mi petición: Una guillotina para el pueblo.
  • In a box (será recordado)

    In a box (será recordado)

    El verano «in a box»

    Soy una persona afortunada. Mucho. He pasado un encierro de 3 meses «in a box» que me ha abierto un nuevo y fascinante horizonte. Hoy se cierra una etapa y se abre un Universo.
    Rodeado de personas emprendedoras que no esperan, sino que crean situaciones.

    Sería injusto destacar este verano por encima de otros en cuanto a intensidad, pero sí en cuanto a vitalidad y motivación. Me siento un privilegiado por haber conocido y aprendido de personas como Egoitz, Carmen, Antonio, Sandra, David, Nerea, Andoni, Dan, Xabier, Jaime, Alex, Andoni L., Nacho, Pablo e Ibán. Todos compañeros y muy interesantes personas. Todos hemos crecido y aprendido. Por supuesto también tengo en mi recuerdo a todas las personas que nos han visitado y que han compartido el reducido universo «in a box».

    Sí amigo Ibán, tienes razón, «será recordado» y dentro de unos años miraremos hacia este verano de pan que acaba de terminar, comprenderemos muchas cosas y podremos decir que, no sólo estuvimos, sino que fuimos parte. Y de entre todos los que aquí hemos sido, reconoceremos a grandes panaderos y panaderas a los que miraremos como iguales porque aquí lo fuimos.

    Carmen y Egoitz
    Antonio y Egoitz
    Ibán y Josep Baltà
    Miolo, leyenda viva del foro del pan
    My kingdom
    Andoni, Miguel y Egoitz
    Calzone, gula XXXL
    Pan 3 estrellas
    David «Sevilla»
    Carmen domando un pan (de 5 kilos)
    Sergio, Ibán y Dan ¡Grandes!
    Pose natural
    Ana Biscayenne
    Alex
    Antonio y el pan Gustavo
    Great couple
    Dan Lepard
    At Basque Culinary Center
    Dan y Josep
    Homenaje a Dalí
    Sandra, Xabi y el Cookie Monster
    Antonio y Dan
    Antonio, Carmen y Egoitz
    Carmen
    That’s all folks!
  • The Loaf In A Box

    The Loaf In A Box

    Hace mucho tiempo que no escribo y ahora que lo hago, no va a ser de baloncesto. Será sobre The Loaf In a Box. En su web y en las redes sociales (twitter / Facebook) tenéis toda la información posible. De lo que yo voy a hablar es de una sucedido que me pasó ayer mientras visitaba el lugar.

    Inauguración de The Loaf en Donostia

    Eran las 12:30 y se habían acabado las hogazas (¿The Loafs?) de Pan de Masa Madre, pero en breve salía una nueva hornada de panes. En el obrador, acristalado para que todo el mundo pueda ver lo que hacen,  dos de los mejores panaderos del mundo (Dan Lepard e Iban Yarza) y a sus ayudantes (¡qué envidia!) se afanan en crear pan. Simple pan. Pan de verdad. Allí estaba yo viendo como en ese pequeño habitáculo se cruzan, chocan, amasan, hornean, fermentan, charlan, sonríen 6 panaderos. Yo aprendiendo y sintiendo una enorme satisfacción de tener esta oportunidad.
    Pero a lo que iba. Allí aparece «ELLA». Aparentando 60 años y una vida amarga, llega y saltándose la cola con el pretexto de que «solo quiero decirles una cosa», se planta delante del primero que le encara con una sonrisa. Ella levanta el mentón, arruga el entrecejo e iza su dedo índice. El de la mano derecha. El que más acusa: «¿No dejaréis toda esa basura ahí verdad?» No hubo un buenos días. Tampoco un hola qué tal. «Que sepáis que esto es muy feo y que no debería estar en un sitio emblemático como este. Si yo pudiese votar, votaría que no…y que conste que no soy panadera ni tengo nada que ver con ninguna panadería, pero esto es muy feo». Así, «raw», como le gusta decir a Dan Lepard. Acto seguido dio media vuelta, bajó el dedo, no así la barbilla que seguía apuntando a los tilos, y abandonó ufana el lugar.


    No pude sino sentir cierta tristeza por mi conciudadana. Ese «Ñoñostiarrismo» tan nuestro. Pero también esa amargura de alguien que no tiene por miras más allá de su propias estructuras rígidas e inmutables, que no le permiten adaptarse ni aprender. «ELLA», rígida, contra el mundo y su movimiento. 
    Considero que todavía tengo mucho que aprender y sé que la lección más importante para mi es la humildad. Humildad para no prejuzgar, para mantener mi mente abierta a nuevas ideas y propuestas, para mantener perspectiva.


    Esta Pop Up Bakery (Loren me va a echar un rapapolvo con tanto anglicismo… Panadería efímera…¿mejor?) tiene mucho, pero mucho contenido para mi y también mucho continente. Son cosas que no vienen al caso, pero el concepto Caja tiene tiene mucho significado para mi.
    Bien, una panadería efímera. Que aparece casi de la nada y que desaparece súbitamente. Un evento que viene, te toca y se va dejándote una huella para siempre. La interacción entre algo industrial y reciclado (unos contenedores metálicos de transporte de mercancías) y algo tan tradicional y humano como la elaboración del pan, ese alimento tan básico y sencillo que está(?) cerca de desaparecer. 
    Al lado del río y de la estación del tren. En una de las zonas (en esto «ELLA» tenía razón) más emblemáticas y románticas de la ciudad…¿pero alguien se paraba en ese lugar?


    «Si esto pasa en Berlín, quien lo viese, vendría diciendo: ¡Mira lo que he visto en Berlín! ¿Esto solo puede pasar allí, que tienen un nivel artístico y cultural…», me decía un amigo que siguió la jugada conmigo. ¡¡Está pasando aquí y con la gran fortuna que tanto los panaderos Iban y Dan, sus ayudantes y los promotores de la idea, los salseros Xabier, Andoni y Nacho están encantados de comunicar y explicar lo que hacen!!


    Afortunadamente, «ELLA» es una minoría. La respuesta de la ciudad está dejando sorprendidos a todos. La gente es buena por naturaleza y agradecen que se les ofrezcan alternativas. 
    Sí, los contenedores industriales pintados de gris que parecen latas abandonadas, no son preciosistas edificios de la Belle Epoque y de la zona romántica de Donostia…No deben serlo. Están ahí para no dejarte indiferente. Para que durante los 3 meses que va a durar este sueño, nos marquen para toda la vida…o no.


    En su obra de teatro, mi amiga Columba decía: «Hay personas que pasan por tu vida sin dejar apenas huella y al contrario hay otras que te marcan para siempre. Puede que apenas las conozcas o que apenas hayas compartido un poco de tiempo con ellas, sin embargo ese poco de vida y experiencias compartidas es más que suficiente. A veces te cambian por dentro, a menudo una parte de ellas nos acompañan el resto de nuestra existencia, a veces te cambian para siempre.»

    Así pues, gracias a La Salsera por esta iniciativa y toda la fortuna que os merecéis.