Previsible

La derrota ante el rodillo blanco era algo previsible y hasta «preaceptado» por todos. Un Madrid no jugando al nivel que había demostrado hasta la fecha, se llevó una victoria trabajada y fundamentada en su alto nivel de intensidad defensiva, su superioridad en el juego interior y la calidad demostrada por Raúl (me niego a la absurda diéresis) y Bullock.

De todos modos hay cosas que se hacen difícil de entender a los ojos de este mero espectador. Bradley es un jugador que toca muchos balones… pero coge pocos! ¡Qué manos las suyas! ¿Sería el frío? ¿Qué no usa manganeso? ¿Qué suda mantequilla (se pasa el partido secándose el sudos de la cara con las manos)? Se ve que es un buen tipo, pero rediós, que blando es.
No tenemos base. Y eso, ante equipos que presionen a nuestros «subidores» de balón nos mata. Es desesperante ver como se eligen las opciones menos correctas desde la cabeza del equipo. Para muestra, cuando en el último cuerto se le mete un parcial de 10-0 apelando la épica, se «decide» no jugar con el jugador épico (Kammerichs), que encima estaba acertado de cara al aro, y se juegan sendos aclarados en el círculo central del campo de Úriz y Smith. Absurdo. Por cierto que ambos ataques terminan con balón perdido y canasta fácil del Madrid.
Ordín es lento y Úriz no dirige. El uno no genera ni una sola ventaja para sus compañeros y el otro se equivoca más que acierta.

En el lado positivo, destacar la actitud de los jugadores y la calidad de Urtasun. Este chico debe recibir más balones (no a 10 metros del aro, si no a 6/7 metros) y más bloqueos.
Sigo pensando que hacen falta más bloqueos indirectos para los aleros y los pivots. Más bloqueos directos para jugadores con dominio del bote y velocidad. Más circulación de balón de un lado al otro con opciones para todos los jugadores. Más penetraciones para generar tiros cómodos a los compañeros.

Termino mencionando que la música volvió a ser nefastamente escogida en los tiempos muertos. Que los Batukeros acabaron con las ganas de animar de los 10500 aficionados que empezaros fuertes hasta que el grupo de tambores nos silenció.
Señores, si nos dejan, los más de 9000 que vamos a los partidos, acabaremos animando. Ya empiezan a oirse voces que encienden el grito general. Ganas no faltan y estoy convencido de que no somos el público más frío. Lo que sí empiezo a pensar es que no nos gusta que nos inciten a animar a base de megafonía en los ataques locales, que no nos gusta que nos pongan canciones de pachanga cuando el equipo pierde o cuando está jugando mal. Entiendo que, además de a ver baloncesto, mucha gente va por el ambiente festivo. Que las canciones festivas son parte del show. Sin embargo, lo importante, lo central, lo que vamos a ver todos es BA-LON-CES-TO.

Ánimo a todos y a dejarno sla piel en Menorca. Será un partido vital para los dos equipos.

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