Etiqueta: Crónica

  • Con la cabeza bien alta

    Con la cabeza bien alta


    Se puede perder y perder. Hay muchas maneras. Pero la que le tocó el pasado domingo al Lagun Aro GBC en Manresa nos tiene que hacer sentir igual de orgullosos que cuando gana. De hecho, he visto ganar a nuestro equipo unas cuantas veces jugando bastante peor que el pasado domingo en el Nou Congost. El equipo que entrena Pablo Laso puso todo de su parte para sacar adelante un partido que mereció ganar, puso el buen juego y también la casta cuando más apretaba el viejo pabellón manresano. Incluso cuando peor estaban las cosas encontró la manera de sobreponerse. Sólo una acción desesperada de Rodrigo San Miguel (que magnífico jugador) arrebató al GBC lo que era suyo por derecho. Esa penetración es lo más parecido a lanzar una moneda al aire que he visto en mucho tiempo, hay que tener el valor de jugársela, pero la fortuna acompañó al base rival. Para nosotros fue cruz, pero si ese tiro en lugar de golpear en el aro y caer dentro, rebota y cae fuera, estaríamos hablando del magnífico trabajo del GBC para cosechar una gran victoria. El triunfo no fue tal, pero el partido y la labor realizada siguen siendo dignas de elogio, por supuesto que sí.


    Es una lástima que el partido no fuera televisado porque dejó cantidad de detalles en los que fijarse, aunque por encima de todo, fue un precioso partido de baloncesto. Llama mucho la atención la puesta en escena del Manresa, tanto en el arranque de partido como en la salida tras el descanso el equipo catalán parece un ciclón. La falta de calidad la suplen con una entrega brutal, un despliegue defensivo que requiere máxima concentración y un apoyo de la grada que les lleva en volandas. Ante esto, el Lagun Aro puso buen baloncesto, así de claro. El GBC no dejó de creer en su idea de juego y eso le permitió hacerse con la manija del partido. Mucha culpa de ello tuvo Ricardo Uriz, que tiene esa virtud de cambiarle la cara a la situación cuando peor van las cosas. Su entrada en la primera parte enfrió a un Manresa que gozó de rentas entorno a los 10 puntos en el comienzo. Cuando entró el capitán del equipo el ritmo de juego giró hacia nuestro favor y el ataque funcionó tan bien como lo viene haciendo toda la temporada.

    Sinceramente, en el segundo cuarto el difícil pensar que el partido se le pudiera escapar al Lagun Aro. Desde una defensa excelente puso el partido donde más le interesaba, no dejando jugar en transición a su rival y obligándole a jugar ataque posicionales donde sus recursos bajan ostensiblemente. Era evidente que a Manresa la única carta que le quedaba para ganar el plantear un partido loco. Y aún así, el GBC aguantó el primer envite. Y no es sencillo.

    Ese primer envite llegó tras el descanso, Manresa salió a revolucionar el partido y tras unos minutos complicados, con el mejor Panko de la temporada a la cabeza, se volvió a poner la ventaja en 10 u 11 puntos. El gesto de carácter de los nuestros fue tranquilizador, les confieso que en ese momento pensé que ya no se nos podía escapar. Pero no contaba con los 8 puntos seguidos de Grimau. Ese parcial es el que mete de lleno al Manresa en el partido. Y, si les digo la verdad, tranquilamente pudo fallar los tres tiros, porque fueron decisiones de héroe o villano, de remontamos o se nos va el partido al carajo definitivamente. Y por desgracia fue lo primero.

    Aún y con eso, el GBC aguantó el tipo. Ante los 6 de 7 triples del último cuarto del equipo rival siguió en pie. Fue entonces cuando se notó la diferencia de tener a Salgado o no tenerlo, porque gestionó muy bien los últimos ataques del Lagun Aro. También es muy buena señal que Jimmy Baron no se esconda en esos instantes. Hubo un triple suyo de ocho metros que provocó un unánime oohh!! en la grada, pero más espectacular me pareció a mí una penetración al final posesión que acaba con un tiro dejándose caer para atrás. Demostró un gran carácter y no esconderse. Lástima que fallara un triple que hubiera supuesto la puntilla. Ese triple lo falló en pleno festival, no sé si fueron cuatro o cinco seguidos por parte de los dos equipos en la recta final del partido y el único que se salió, el de Jimmy, al que poco hay que achacarle.

    Pero aún y cuando Manresa se pone por delante a falta de pocos segundos para el final, Lagun Aro encuentra la manera de volver a darle la vuelta. La jugada que acaba en el triple de Tskitivili está ideada y ejecutada a la perfección. Sólo esa canasta de San Miguel nos priva de una victoria para la que hicimos méritos de sobra.

    Lo peor, las pérdidas de balón, evidentemente. Es muy difícil ganar fuera (y en casa) si pierdes 23 balones. Personalmente, también eché en falta que se aprovechara un poco más la superioridad de nuestra pareja interior titular, tuvieron menos protagonismo del que era deseable, pero claro, ahí también entra el mérito de la buena defensa del rival.

    Lo que más me gustó, sin duda comprobar que hemos recuperado al Panko de primer nivel, que Ricardo firmó un gran partido fuera y que ante las adversidades que te plantea un partido tan duro y complicado como el del domingo en el Nou Congost, el equipo sale airoso, es capaz de desarrollar su juego, de firmar altos porcentajes, de defender duro, de mantener el tipo en los malos momentos y de tomar buenas decisiones en un final apretado con todo en contra.

    Por todo eso, pero especialmente, por la imagen ofrecida, podemos decir que el equipo cayó, pero que lo hizo con la cabeza bien alta. Y también que podemos estar seguros que son más los argumentos positivos que los negativos que podemos sacar de este partido. Me siento muy orgulloso del Lagun Aro GBC que jugó en el Nou Congost, tanto como lo estoy del que estamos viendo toda esta temporada. Viene una parte complicada del calendario y creo firmemente que es ahora cuando más tenemos que confiar y creer en nuestro equipo. Primero, porque dar razones de sobra para ello, y segundo, porque jugando así se le puede ganar a cualquiera. ¡Así que a por el Valencia!

    No me quiero despedir sin mandarle un abrazo enorme a uno de los grandes del baloncesto guipuzcoano. El veterano árbitro Antxón García, del que tanto hemos aprendido en la cancha y que tantos años lleva siendo uno de los responsables de que cientos de locos por el basket nos los podamos pasar bien jugando cada fin de semana, va a estar un tiempo lejos de las pistas por un problema de salud. Desde aquí le quiero enviar todo el ánimo del mundo y decirle que somos muchos los que agradecemos su enorme y contagiosa ilusión por el baloncesto. No es un árbitro, es un maestro y le vamos a echar muchísimo de menos hasta que vuelva coger un balón y desear suerte a ambos equipos antes de lanzarlo al aire. Recupérate pronto Antxon, te estaremos esperando sobre el parqué.
  • Este equipo va muy en serio

    Este equipo va muy en serio


    Les confieso que tengo muchas cosas en la cabeza… por encima de todas, una sensación de felicidad, de plenitud que no se me quita con el transcurso de las horas. Me quería tomar un tiempo antes de escribir porque en caliente podría alejarme demasiado de la objetividad y tanto no debo, aunque tampoco quiero que esta huella tan edificante que me dejó el derbi (a mí y unos cuantos miles) se me borre por completo. Porque lo que aquí refleje no sería real si no plasmo en cierto modo ese sentimiento. Lo primero, para todos aquellos aficionados del Lagun Aro GBC que no pudieron estar en el Donostia Arena 2016, lo siento mucho. Recomiendo ver el partido en ACB360, yo le voy a dar otra vuelta porque vale la pena; sin embargo, lamento decir que ahí no se va a reflejar el ambientazo que se respiró en la grada. Es de los días que mejor me lo he pasado allá arriba en Illumbe.


    Dicho esto, quiero recordar que, en mi opinión, la asignatura pendiente más importante para el GBC esta temporada era generar ilusión. O más bien, devolver la ilusión a un público que necesitaba algo en lo que creer tras la pasada temporada. Bien, a estas alturas se puede afirmar sin miedo a equivocarse que la ilusión en la afición guipuzcoana está disparada y hablando exclusivamente de ello, ésta es una de las mejores noticias que podemos tener. ¿Por qué esta ilusión? Yo veo tres razones fundamentales: Por un lado, la actitud que muestra este equipo sobre la cancha, el derbi es el ejemplo perfecto, pues era evidente cuál de los dos equipos deseaba más la victoria. Además, la unidad del grupo, la sensación de bloque es realmente esperanzadora. Y por último, no podemos obviar que el baloncesto que está practicando el Lagun Aro GBC es imposible que no potencie el ánimo y la fe de los aficionados.

    Centrándonos en el partido, hay muchas cosas que llaman la atención. La diferencia entre tener un base de verdad (o dos) y no tenerlos es una de ellas y muy importante por cierto. No sé cuántas veces en un derbi habrá salido ovacionado un jugador por ambas aficiones, pero es que el partido de Javi Salgado bien lo mereció. Pero no quiero olvidarme del trabajo de Ricardo Uriz, que para mí estuvo genial en labores que requieren ponerse el buzo y ensuciarse. Es curioso comprobar como la influencia sobre el partido de Aaron Jackson no fue vital a pesar de protagonizar acciones de mérito y en cambio el ritmo de juego lo dominó por completo el GBC. Se jugó el partido que nosotros queríamos y así todo es más sencillo. Laso decía en la previa que el base titular de los bilbaínos le parecía un muy buen dos y viendo su capacidades cara al aro y su nula dirección, hay que darle la razón.

    Y más allá de la enorme influencia de la dirección de juego en este partido no podemos obviar que David Doblas volvió una vez más a demostrar que está en el mejor momento de su carrera, que a la honestidad y honradez que siempre ha puesto a la hora de esforzarse ahora ha sumado templanza, seriedad y muchísima cabeza en todo lo que hace. Su partido ante el BBB fue un diez. Un rotundo e innegable diez. Que Doblas y Miralles se complementan a la perfección se demuestra cada día. Siempre es uno el objeto de mayor protagonismo ofensivo, siempre en uno confluyen los destinos estratégicos del ataque donostiarra cuando éste llega a la pintura, mientras el otro se busca la vida en segundas opciones; por eso están brillando alternativamente. Pero si cuando Doblas es protagonista hace 17 puntos con 7/10 en tiros de campo y 9 rebotes y Miralles le acompaña con un 10+10, difícil es superarles por mucha artillería interior que traiga el rival.

    De hecho, cuando comparten minutos, la defensa en la pintura del GBC da un empaque al equipo que dispara su confianza, ayuda muchísimo a que los exteriores tengan la certeza de que si aprietan en el perímetro, no tienen nada de qué preocuparse en la zona. No sé si me gusta más cómo se desplaza Miralles o cómo aguanta David en el cuerpo a cuerpo; bueno sí que sé qué me gusta más: ver al colectivo dejarse la piel para proteger su canasta. Y si antes destacaba el trabajo sucio de Uriz, no voy a dejar pasar el partidazo de Domen Lorbek. Es cierto que necesita recobrar la confianza en su tiro, pero su labor defensiva (no olviden que lo mismo defiende escoltas que aleros y lo hace con acierto) y su toma de decisiones en ataque, le convierten en una pieza clave en el éxito del GBC más allá de lo que digan los fríos números.

    Sobre Jimmy Baron, no me quiero dejar pasar la importancia de que los días que no le toca brillar tanto es capaz de sumar (aún no ha bajado de 10 puntos en ningún partido) sin consumir excesivas posesiones y sin condicionar negativamente en el juego ofensivo de su equipo. Es útil aunque ni siquiera reciba, sobre su amenaza concentra muchas atenciones y sus defensores -que le ponen fino a hostias, dicho sea de paso- tienen que recorrer muchos metros para perseguirle, con el desgaste que ello requiere. Pero por encima de eso, me encanta ver las caras de incredulidad de la gente cuando mete triples como su primero ante el BBB y más aún el evidente murmullo cada vez que recibe en condiciones de levantarse.

    Sí que este asunto en particular me genera una duda. Cuando falta Baron sobre la pista, Panko también pero sobre todo Baron, echo de menos una referencia ofensiva en el exterior. No estoy hablando de un tipo que anote sino de alguien a quien buscar; lo echo de menos cuando el escolta de Rhode Island se queda en el banquillo.

    Y ya que nombro a Panko, la actuación del tres titular de este equipo me surgiere dos reflexiones. En primer lugar, que me parece muy buena señal que por primera vez en la temporada sea el jugador que más posesiones dispone en el partido, es la confirmación de que se está acercando a su verdadero nivel. Y segundo, entre los muchos aciertos de Laso, uno de los más grandes, demostrar su confianza manteniéndolo en el campo después de la antideportiva a Hervelle. Con este gesto el entrenador demuestra conocer a su jugador, que en esos momentos de tensión siempre se crece y también le dice que cree en él porque quitándole sólo le habría frustrado. Panko contestó con varias canastas y faltas recibidas, aunque quizá dedicarle aquel fade-away al árbitro, por mucho que nos alborozara en la grada, se lo tendría que haber ahorrado. Pero cuando eres Andy Panko no vas a dejar que nadie te tome el pelo en tu casa.

    Lo cierto es que fue un partido vibrante, lo pasamos muy bien viéndolo y te levantas con otra cara después de una tarde noche tan agradable. Este equipo va muy en serio. Y ahora es cuando llego allí donde muchos tienen su cabeza. En los días previos al partido leí y escuché en repetidas ocasiones desde Bilbao que el BBB venía a Donostia en busca de una victoria que les acercara a la Copa, incluso que les metiera de lleno en la Copa. La victoria, en cambio, se quedó en casa y la sumó un GBC que estaba con las mismas victorias. Entonces, somos nosotros los que nos acercamos, ¿no? Creo que no hay duda de que eso es así.

    No encuentro razones para que la afición no sueñe, se ilusione y crea que el premio de la Copa es posible. Pero que se vea como un premio, como una consecuencia, como una ilusión (aún muy lejana) y no como una obligación. Más que por las cinco victorias, es lo que desprende el equipo, lo que transmite su unidad y su juego lo que nos puede convencer que un hito como ése puede ser posible. Ahora bien, es muy pronto para comenzar a hacer cábalas, para echar cuentas y, por encima de todo, sería un error terrible exigirle al equipo ese logro. Queda muchísima primera vuelta y estoy de acuerdo en dos cosas: que la posibilidad está ahí y que, sin ambages, el equipo tiene lo que hay que tener para conseguirlo. Lo importante reside en cómo enfocarlo. Si lo vemos como una bonita oportunidad, algo agradable por lo que luchar cuando llegue el momento, fenomenal. Pero el instante de temporada por el que pasamos, a lo que invita es a ir a Manresa la próxima semana sin apuros, con poco que perder, que ya es bastante. Sigo pensando que el partido a partido es el camino a seguir y que las cuentas se hacen a falta de tres o cuatro jornadas para el ecuador de la liga regular. Pero sí, yo también soy consciente de que es algo que está al alcance a poco que sigamos en esta línea. Ahora bien, cada cosa a su tiempo; ahora por mi cabeza ronda solamente ganar por primera vez en el Nou Congost de Manresa.

    En toda esa corriente de optimismo, lógica, pero tan alienante para el equipo como las críticas continuadas, los que mejor lo están gestionando son, precisamente los miembros de la plantilla. Si ahora caemos en la contradicción de exigir Copa, nos estaríamos olvidando de nuestra condición y de lo que podemos/debemos esperar de nuestro equipo. Un ambiente de ansiedad tornaría la enorme positividad que se respira en decepción a nada que se encadenen un par de derrotas seguidas (que pasará y no será ninguna tragedia).

    Por suerte, algún jugador cuando entró al vestuario en medio de la celebración dijo: «Eh, todo esto está muy bien, pero ahora a ganar a Manresa». También escuché, a Salgado, concretamente: «Si ahora perdemos la humildad y dejamos de respetar a los rivales, mal nos va a ir». Y por último, un jugador me confesaba charlando con él tras el partido, primero, que la sensación dentro del campo de ver que todo el mundo está comprometido es genial y también que ellos tienen muy bien aprendida la lección del año pasado y no van a permitir que esto les haga confiarse un ápice. Me parece la actitud correcta. Y eso que entendiendo que la afición deje volar su mente y piense en algo más. Los que lo hagan, tienen argumentos para ello, pero encontremos un equilibrio. Ya lo dije hace un par de semanas, ni creernos los Lakers, ni acomplejarnos. Que este equipo da para mucho más que sólo la permanencia lo tengo clarísimo.

    Pero es que precisamente el no creerse nada más, el trabajo desde la humildad, el partir del esfuerzo colectivo es el gran secreto de este Lagun Aro. No me digan que no era evidente que el GBC estaba demostrando importarle mucho más el partido que al Bilbao Basket, que la distancia entre lo que lo deseaba el equipo de Laso era abismal con el BBB. Es la clave. Sigamos por ese camino.

    Y por todo lo dicho, creo que es de justicia reconocer el trabajo de una persona y de su grupo de trabajo. Se ha hablado mucho de si habría que renovar a Jimmy Baron cuanto antes… En ese caso, aunque es un jugador que me convence por completo, creo que hay que dejar que transcurran las jornadas para hacernos una impresión más formada. Pero en el caso de Pablo Laso, artífice de todo esto de lo que estamos disfrutando, creo que sí es el momento de comenzar a nombrar la palabra renovación. Y de ponerse a ello cuanto antes.

    Para terminar, a todos los que están recortando la clasificación, a los que toman esto como una anécdota, les invito a romper ese trozo de papel y a pensar que estamos ahí por méritos propios (porque desde luego que no nos han regalado nada). Pero hoy en día la clasificación es lo que menos me importa, ni la miro, porque lo que me transmite el equipo me vale y me sobra para estar más que satisfecho con este Lagun Aro GBC. Este equipo va muy en serio.

  • No es justo

    No es justo


    Lo que sucedió la mañana del domingo en el Madrid Arena no es justo en absoluto. No digo que no mereciéramos perder, lo que sí sé es que no tendríamos que habernos vuelto a casa con 30 puntos de diferencia. El partido apenas dura dos cuartos; el primero, de ensueño, y el segundo, que se convirtió en una auténtica pesadilla. Qué quieren que les diga, en mi opinión, el Real Madrid-Lagun Aro GBC estuvo total y completamente condicionado por la actuación arbitral. No por decisiones puntuales sospechosas, no; estuvo marcado por dos varas de medir completamente opuestas en ambos lados del campo. Es verdad que desde el segundo cuarto no pudimos ver la mejor versión del equipo de Laso, pero también es cierto que no le dejaron. Cuando los blancos subieron su nivel de intensidad y agresividad en defensa, la connivencia arbitral propició una diferencia en el marcador que no se me antoja justa ni real.


    Era muy fácil pitar contactos tontos a Doblas o Panko e igual de sencillo era obviar defensas madridistas que no es que se acercaran al límite de la falta, es que lo sobrepasaban ampliamente. Los contactos y el uso de las manos de Tucker sobre Jimmy Baron rozaron lo indecente. Todavía me pregunto cómo el Madrid se pasa todo el segundo cuarto sin serle pitada una falta hasta que en los últimos segundos le señalan la única en ese parcial. Ahí quedó condicionado el partido para los restos. Pero de esto nadie se va a acordar en unos días, quedará la derrota y a nosotros las ganas de saber si el GBC podría haber plantado cara al Madrid en un choque de igual a igual. Desde luego, que el principio fue prometedor; pero sólo nos hizo falta observar los primeros minutos del segundo cuarto para darnos cuenta de que, aunque quisiéramos, no nos iban a dejar salir con la victoria de allí. Llevamos con el tema de la falta de respeto arbitral hacia el GBC desde la primera jornada, en Madrid fue algo tan evidente como frustrante. Y no es justo.


    Le podemos dar todas las vueltas del mundo a lo sucedido, mirar las estadísticas mil veces; los 25 balones perdidos, el bajísimo porcentaje de tiro… da igual, todo está condicionado por lo que a unos les permitieron y a lo que a otros no. Lo realmente relevante en este momento es, primero, pasar página cuanto antes, interiorizar que sólo es una derrota y que no pasa nada y no permitir que esto nos afecte ni un ápice, sobre todo en lo moral. Ahora sólo importa llegar al viernes en las mejores condiciones posibles, sobre todo anímicas. La confianza en el equipo sigue siendo absoluta.

    Luego está lo que podemos aprender de este partido. Y va sobre prosperar ante las adversidades. Va a haber más días que nos piten mal, que el equipo contrario tenga bula arbitral para hacer lo que le plazca en defensa porque no nos vamos a sorprender ahora de que hay ciertos equipos, entrenadores y jugadores a los que se les mide con otro rasero. Y aún y con eso, cuando nos toque como ayer, debemos ser o intentar seguir siendo competitivos. Porque en lo que a basket se refiere tenemos armas para plantar cara. No se dejen engañar por el resultado de ayer porque no es justo.

    Y más allá de todo lo que escapa a nuestro control, preocupémonos desde ya de lo que sí depende de nosotros. Porque igual de real es que un buen número de balones los perdemos por una mala toma de deciones; que más veces de las deseadas jugamos a canasta en desventaja, y no hablo de tirar con un defensor encima, sino de jugárnoslas uno contra dos o uno contra tres en lugar de prosperar en busca de una mejor opción -algo que ayer no era sencillo, dicho sea de paso-.

    Pero hay que entender que nuestro segundo cuarto, más allá de lo que piten o dejen de pitar, no ha sido lo que podemos esperar de este GBC. Los cambios, sobre todo en el interior, no han dado la talla. Y en el exterior, más que cualquier otra cosa, me preocupa la falta de un anotador solvente cuando descansa Baron. Ése debía ser Lorbek y es cierto que su falta de confianza o acierto no se lo está permitiendo por el momento. Sería fácil hacer sangre con Alfonso Sánchez pero no creo que sea justo, hay que entender cuál es su rol y todo lo que nos da. A Kone y Skita sí que se les debe dar un buen tirón de orejas, salieron y no sabían de dónde les daba el viento…

    Algo que se está convirtiendo en normal en esta primera parte de temporada es la diferencia entre jugar en casa y fuera para Ricardo Uriz. El capitán está siendo brillante en el Donostia Arena, su influencia sobre el partido ha sido siempre amplia y positiva. Por desgracia, lejos de Illumbe aún no ha conseguido sentirse cómodo. Pero seguro que lo hará, ya nos lo ha demostrado muchas veces. Otra realidad es que cuando las cosas se tuercen, hay una serie de jugadores que nunca cejan en su empeño. Con mejor o peor suerte, pero no se rinden jamás. Aunque ayer no fue su día, Uriz es uno de ellos, pero el caso más evidente es el de Albert Miralles. Sigue y sigue pase lo que pase. No hay que acordarse sólo cuando ganamos. Y ayer fue el mejor. Sobre esta lucha, Doblas y Panko son siempre de los primeros en acudir, sin ambajes, sin excusas, no dan cuartel. Pero ayer no les dejaron a ninguno de los dos. Y me da pena y me da rabia quedarme con las ganas de saber qué habría pasado si les hubieran respetado, puede que saliéramos perdiendo igualmente, pero nos quedamos sin saberlo.

    Y sobre Jimmy Baron, qué se puede decir… Mientras le dejaron ofreció una exhibición de su clase. Después se convirtió en la víctima de una defensa procaz y sucia que su permisividad roza lo obsceno. Un jugador de sus características tiene que acostumbrarse a ello y seguir encontrando vías hacia el aro, porque ya se puede ir acostumbrando a defensas férreas sobre su persona. Pero de lo dicho, pienso lo mismo al revés de lo que le pitaron a Doblas cuando protegía su aro… Injusticia pura y dura. Que en este partido acabemos con ocho faltas más que el Madrid (y eso que lo maquillaron al final), que en el segundo y tercer cuarto ni se acercan al bonus, habla no de errores puntuales, que lo mismo que los jugadores fallan tiros los árbitros se pueden equivocar. Pero no, aquí hubo diferencia de criterio. ¿De verdad hace el Madrid una sola falta en todo el segundo cuarto? ¿Seguro? ¿En serio?

    Así, lo que era una mañana de domingo en la que muchos nos levantamos con ilusión para ver el partido, se tradujo en una tomadura de pelo, una pérdida de tiempo, un simulacro de partido. No quiero ni pensar en cómo se sentirán los aficionados donostiarras que pudieron desplazarse a Madrid… que les devuelvan el dinero. Pero sinceramente, en este caso, no creo que esto sea culpa la tenga el equipo de Laso; el GBC no ha firmado su mejor partido pero ni mucho menos mereció ese castigo.

    Y lo voy a dejar claro una vez más, no digo que se pierda por los árbitros. El GBC no ha jugado bien. Pero honestamente pienso que el juego ha estado del todo condicionado por el arbitraje. Y que esto no es justo.

    Quizá esté yo muy equivocado y he visto otro partido. En cualquier caso, no decrece un ápice mi ilusión y confianza en este equipo, voy a borrar cuanto antes de la memoria lo sucedido en el Madrid Arena y voy a centrarme únicamente en lo que viene el próximo viernes, que nada más y nada menos significa el primer plato fuerte de la temporada en el Donostia Arena 2016: el derbi frente al Bizkaia Bilbao Basket, un duelo en el que no albergo dudas de que nuestro equipo puede darnos una nueva alegría. Si lo que pasó ayer refuerza incluso la motivación del equipo, si ha herido el amor propio de unos jugadores que son conscientes de que el resultado final no hace justicia a sus capacidades, seguro que el viernes veremos otra vez la mejor cara de un GBC que seguro estará arrancándonos de nuevo aplausos por su buen baloncesto. Hoy, más que nunca, ¡Aupa GBC!
  • Una abismal diferencia

    Una abismal diferencia


    Cada partido que pasa me doy más cuenta de lo poco tiene que ver el Lagun Aro GBC de esta temporada con el de la pasada. El partido de ayer ante Valladolid es el típico que antes jamás se ganaba, el clásico freno a nuestra progresión, cosa que hoy en día parece historia. A nuestro equipo le faltaba ser capaz de desenvolverse con destreza en partidos feos, a contrapié, los que se disputan fuera del guión establecido. Y ahora, según parece, prospera hasta en estas situaciones. Esto me refuerza en la idea de que este equipo es mucho más de lo que ha sido nunca. Para ganar partidos como el que nos ocupa, hace falta cumplir ciertos requisitos que antes nos eran extraños y ahora cada vez más familiares. Por ejemplo, que si te cierran unas puertas, sepas como acceder por otras (circunstancia antaño utópica). Pero también, en un partido cuesta arriba, ganar el rebote por diez rechaces de diferencia, perder menos balones que tu rival y rozar el 90% en tiros libres son una buena base en la que apoyarse.


    Y más allá del 4-1 y el puesto en la tabla, me ilusionan esas abismales diferencias positivas respecto a tiempos pasados. Porque algo ha cambiado y lo ha hecho en el mejor sentido. Tenemos un equipo que compite a las duras y a las maduras, con el viento a favor y en contra. Esto último sabía Porfi Fisac que no era la especialidad del GBC, que con el viento en contra los de Laso solían frustrarse. Pero solían, en pasado, ya no lo hacen. Ahora da la sensación de que el Lagun Aro es un equipo lo suficientemente maduro para capear el temporal durante más de tres cuartos hasta que aperece la oportunidad que han estado buscando todo el partido para dar el golpe de gracia. Y en medio de ese temporal, hay un capitán con mano firme para sujetar el timón. A Ricardo Uriz le han concedido tres triples. Prácticamente le han invitado a tirarlos cuando el GBC perdía por diez. Y los ha metido los tres.

    Lo mismo puede decirse de Domen Lorbek, que también ha recibido una bonita invitación para mirar al aro y mal que bien la ha asumido, dando de paso un buen tono defensivo que su equipo ha agradecido. Con el que no quería contar Valladolid en la fiesta era con Jimmy Baron, y en un encuentro complicado para él, ha sumado, ha firmado un (meritorio) 3/7 en triples, incluido uno en la recta final de partido que le ha dejado claro al Blancos de Rueda que si pretendía acercarse en el marcador, de eso nada. Me gusta que el jugador llamado a ser la referencia ofensiva exterior del equipo sepa esperar su momento. En un día donde el partido no estaba para brillar, lo importante era salir airoso y Baron lo ha conseguido.

    Exactamente igual que lo ha hecho David Doblas. Seguimos con la alternancia de buenos partidos para nuestra pareja titular en el interior; la cruz en esta ocasión para un errático aunque voluntarioso Albert Miralles y la cara para un David Doblas con evidentes signos de madurez.

    Hay que tener en cuenta que el Lagun Aro venía de firmar porcentajes en los tiros de dos de 63% y 81% en los dos últimos partidos. Porfi, que no es tonto, ha querido cerrar esa puerta. Pero si te cierran una puerta… 44% en triples para meter 33 de los 59 puntos en juego (sin contar tiros libres), lo que supone más de la mitad.

    Con todos estos ingredientes, un partido rudo, duro y trabado se traduce en una victoria más que satisfactoria y la confianza en el equipo crece por momentos. Ya sabíamos que cuando brilla el sol y el acierto aparece, nuestro equipo es competitivo; ahora comenzamos a entender que también puede serlo cuando se ciernen nubarrones y la cosa se complica. Bien por el GBC.

    Y me surge la pregunta, ¿qué más se le puede pedir al equipo? Hasta el momento, nada. Pero pensando en lo que se avecina, existe otra asignatura pendiente en el debe del Lagun Aro. Y no es otra que el hecho de que cada vez que ha generado ciertas expectativas, la presión ha hecho presa del equipo y el bajón ha sido acusado. Es una realidad que el GBC firma un récord de 4-1, que le coloca como cuarto clasificado de la ACB, siendo además colíder de la Liga. No hay nada de malo en ello, más bien al contrario, y deberíamos poder decirlo orgullosos en lugar de temerosos por culpa de viejos fantasmas. A estas alturas, ya hemos matado algunos de esos espectros del pasado que vienen a recordarnos antiguas penurias, es hora de acabar también con este temor a aceptar que tenemos mimbres para algo más. Para algo más que sólo aspirar a poner dos equipos por debajo al final de la temporada. Para dar un paso al frente. Creo que hay que gestionar este tema con naturalidad, que no es ni una cosa ni la otra, ni euforias ni complejos. Disfrutemos del buen sabor de boca con el que nos vamos a casa y ya está.

    Lo mejor de todo esto es que la próxima semana vamos a Madrid sin nada que perder, nadie le va a exigir al Lagun Aro una victoria frente a los de Messina. ¿Pero porqué no soñar con ella? También es cierto que el calendario va a complicarse y que una despensa llena de victorias dará calorcito cuando lleguen tiempos difíciles. Para eso no esta tampoco nada mal saberse cada día más solventes en casa. Por el momento, ya son cuatro las victorias de diferencia respecto a los puestos de descenso y sólo quedan ocho hasta las doce que suelen traducirse en salvación. Me temo que va a ser inevitable que cierto halo de euforia envuelva al equipo los próximos días, tan importante como saber abstraerse de las críticas en los momentos malos, va a ser hacer lo propio con las loas y los halagos que van a llover a partir de ahora. El equipo tiene que seguir con la misma actitud que viene mostrando: Vamos a por el próximo partido, que lo demás es accesorio.

    Y antes de acabar, quiero hacer una pequeña reflexión sobre el asunto quizá más decisivo en la abismal diferencia que marca este Lagun Aro GBC. Es verdad que la riqueza del ataque es amplia, opciones y protagonistas para ejecutarlas los hay de sobra. Pero querer mantener este nivel y sacar este tipo de victorias sin defender, sería como querer que amaneciera por el oeste o como pretender alumbrar el día con luces de tungsteno. Un sinsentido puro y duro. Por suerte, absolutamente todos dentro del equipo están comprometidos con esa causa. Y es lo que está haciendo que un equipo otrora del montón, logre trascender entre la multitud. Tenemos un grupo con grandes dotes ofensivas, pero sin defender no vamos a ninguna parte. Lo bueno de todo esto es que con victorias como la de ayer, cimentadas en el carácter por encima del acierto, comienza a ser palpable una abismal diferencia.
  • Esto pinta bien

    Esto pinta bien


    Esto no ha hecho más que empezar y aún no hemos conseguido nada. Pero qué buena pinta tiene el Lagun Aro GBC. Desde el año del primer ascenso, ésta es la temporada que más sentimiento de equipo percibo; las muestras de unidad, complicidad, amistad, compañerismo, colaboración, empatía y buen rollo son pingües, constantes y sobre todo, ilusionantes. Digo que aún no hemos hecho nada, pero poco más se puede hacer por el momento. De hecho, el equipo ha conseguido ya unos cuantos logros: Distanciar los puestos de descenso (primer objetivo, la permanencia; que no se nos olvide), restarle tres victorias a las doce que prácticamente te mantienen en la ACB, firmar el mejor inicio de la historia del club en la ACB y colocarte quinto en la tabla después de cuatro jornadas completadas. Todo esto no es poco, pero hay ciertos detalles que para mí son mucho más importantes que lo anteriormente señalado.


    Pequeños detalles que marcan grandes diferencias. El primero de todos, la defensa. La impresión general de solidez poco tiene que ver con la de la temporada pasada. En parte motivado por los cambios en la normativa, Pablo Laso ha adaptado muy inteligentemente su fórmula defensiva con resultados, de momento, prósperos, y por que no decirlo, impresionantes.

    Pasamos de ser un equipo que tradicionalmente provocaba porcentajes muy bajos en tiro de tres del rival y a cambio, permitíamos porcentajes altísimos en el tiro de dos. De hecho, alguna temporada fuimos el peor equipo en la defensa del tiro de dos. La agresividad sobre el balón y las líneas de pase, el fomento de la responsabilidad individual por encima de las ayudas, normalmente dejaba grandes huecos en la zona y a nuestros postes expuestos. Si tuviera que buscar una palabra que definiera el cambio en la defensa del GBC, ésta sería solidaridad. Bueno, solidaridad y compromiso colectivo. Nos hemos convertido en una defensa mucho más incómoda e ingrata para el rival. El equipo está completamente concienciado en la labor defensiva y esto ofrece un empaque al equipo que en ataque se traduce en tranquilidad. ¿Por qué es esto así? En temporadas anteriores hemos hablado mucho de los apagones que sufría el equipo durante el transcurso de los partidos. Encuentros que se llevaban muy bien pero que por unos malos minutos en ataque se nos escapaban. Y es que es difícil mantener un alto nivel de acierto durante los 40 minutos, siempre puedes pasar un rato en el que no consigues anotar con fluidez. Pero resulta que cuando estás fuerte y serio atrás, estos bajones en ataque se notan menos. Si no te están saliendo las cosas adelante pero te sientes confiando en tu defensa, de alguna manera sabes que vas a sacar el partido adelante.

    Y esto es lo que viene pasando últimamente con el GBC. Esos momentos de irregularidad ofensiva han acaecido igualmente en los partidos de esta temporada; pero la buena defensa ha sostenido al equipo hasta que el ataque ha vuelto a funcionar.

    Creo firmemente que la predisposición defensiva del equipo que entrena Pablo Laso es lo que está marcando la diferencia. Porque de talento en ataque vamos bien cubiertos en todas las posiciones. Tarde o temprano, se encuentra la manera de llegar al aro con acierto. Y para mí, la otra pequeña gran diferencia con respecto a la temporada pasada está en el aspecto de la fórmula ofensiva. No me digan que el año pasado no tenían muchas veces la sensación de estar viviendo un constante uno contra uno… Decir eso puede ser exagerar, pero sí es cierto que la fluidez en la rotación de balón y la mejora en la toma de decisiones han dado otra cara a nuestro ataque. La dirección de juego es un abismo entero mejor. Lo voy a decir otra vez, ¿en qué demonios estaban pensando en Bilbao para dejar libre a Salgado? La aparición de Javi, unida al incremento en el peso específico de Uriz en el equipo y una definición clara de su papel en el grupo desde el principio está dando grandes beneficios.

    Pero además, el puesto de escolta poco tiene que ver con lo que estamos acostumbrados. No hablo sólo de un jugador sino de la concepción del puesto dentro del ataque del GBC. Jimmy Baron beneficia al equipo cuando anota y cuando no. Crea espacios, no retiene la bola, no detiene el ataque, aleja defensores de la zona en lugar de acercarlos. Encaja a la perfección en la idea ofensiva general de este Lagun Aro. Doblas y Miralles se benefician de su presencia; Panko, también. Por no hablar que cuando Javi y Ricardo atacan por su flanco jamás hay ayuda desde el perímetro. El acierto es de momento, absoluto. Cuando un jugador es bueno por sí mismo pero su presencia mejora a sus compañeros, poco más se le puede pedir. ¿Antwain Barbour mejoraba de alguna manera a sus compañeros o al juego colectivo? El salto de calidad es enorme.

    Y centrándonos más en el partido frente a Estudiantes, lo primero de lo que me alegro es de que por fin Miralles ha visto recompensado su esfuerzo con un partido brillante. Desde la primera jornada se viene sacrificando, dejándose la piel por el bien del equipo y al fin le han salido las cosas. La progresión de Panko es tan evidente como evocadora y la sensación de que Ricardo Uriz está comodísimo jugando en el Donostia Arena es cada día más clara.

    Pero no sólo Ricardo, todo el GBC está haciendo de su cancha un fortín. No olvidemos el detalle que acumulamos seis victorias seguidas en casa. No creo que este dato sea baladí. Se puede argumentar que lo que pasara al final de la temporada pasada de nada sirve en ésta; pero aunque los resultados de entonces no valgan, el empeño del equipo en hacerse fuerte en casa, ese espíritu de que nadie va a sacar una victoria con facilidad de nuestra cancha, se estableció entonces y se mantiene hoy. En mi opinión, una de las mejores noticias de este inicio liguero. Además de sumar victorias, el equipo se siente reforzado jugando en casa.

    Y si la fortaleza como local es una de las mejores noticias, la cifra de asistencia me deja entre sorprendido y triste. No tengo ninguna duda de que si el Lagun Aro sigue jugando así, la media de espectadores va a volver a subir. Incluso estoy convencido de que el próximo fin de semana ante el Valladolid la entrada va a ser muy superior. Pero realmente es una lástima que gente a la que le gusta disfrutar del baloncesto se esté perdiendo a este GBC, su calidad y ganas, todo lo que transmite a los aficionados. Me ha sorprendido mucho ver el dato oficial de 5.710 asistentes, yo juraría que había más… Pero vendrán.

    Y para todos aquellos que quieren empezar a pensar en algo más, que quieren construir castillos en el aire, les voy a decir que todo eso serán posibles consecuencias siempre y cuando este equipo encuentre la constancia. Y que la mejor manera de triunfar es pensar sólo en el siguiente partido. De momento, se han sentado las bases, que no es poco. Pero el camino es largo y hay que andarlo paso a paso. En este último partido, sin fijarme en nombres, los que vestían de blanco me han parecido mucho más equipo que los de azul. Estamos ganando partidos porque jugamos mejor a baloncesto que nuestros rivales, es lo mejor que nos puede estar pasando.

    Lo próximo que se avista en el horizonte es una prueba mucho más complicada: Un Blancos de Rueda Valladolid que es sinónimo de dureza y efectividad. Que está con el mismo balance de 3-1 que nosotros. Un equipo que el año pasado nos ganó en casa y nos dejó por debajo de 40 puntos en su cancha. Un rival que nos va a exigir mucho más que los últimos. Una buena prueba para que el Lagun Aro GBC demuestre nuevamente que poco tiene que ver con aquel equipo del año pasado. Un reto en busca de la estabilidad, de la solidez y, a la vez, de la progresión. Una prueba de madurez. De carácter. Y que afrontamos con toda la ilusión y confianza en nuestro Lagun Aro GBC. Desde luego, que, cuando menos, esto pinta bien. ¡Vamos dar un paso más!
  • Matando viejos fantasmas

    Matando viejos fantasmas

    Baron entrenando en el Gaska

    Si la pasada semana se rompía la maldición del Cajasol en casa, en esta ocasión se ha dado buena cuenta del gafe en Menorca. Y de qué manera… De hecho, si a las estadísticas nos remitiéramos, en las tres primeras jornadas, no teníamos nada que rascar. Pero vaya si hemos sumado, dos victorias en tres partidos y, sobre todo, una dosis de confianza inyectada directamente en el subconsciente. Hay dos asuntos que invitan al optimismo por encima del resto; el primero, la identidad tan marcada del equipo, su carácter y personalidad tan reconocibles con los que juega el Lagun Aro GBC, y segundo (aunque no menos relevante) el dato objetivo de que absolutamente todos aportan. Todos y cada uno de los jugadores reconocen su rol y lo interpretan a las mil maravillas, dejando una impresión de conjunto muy agradable.


    Hay que reconocer que el GBC nos ha alegrado la mañana de domingo. Qué gozada. No paramos de sonreír disfrutando del juego, pero ahora más que nunca, voy insistir en una de las ideas que subrayé en el anterior post: No hay que echar las campanas al vuelo y lo único que importa ahora mismo es el próximo partido. Ahora lo único que nos compete y que nos va a dar réditos es pensar en Estudiantes. Todo lo demás son castillos en el aire.

    Además, hay que tener en cuenta que no todo es un mundo de fantasía y de color. Hay tres problemas recurrentes en el GBC en lo que llevamos de temporada: Uno, casi no hace falta ni que lo nombre, ¿verdad? El rebote ofensivo. No es necesario profundizar mucho en el tema, todos sabemos que si de 36 rebotes que salen de nuestro aro el rival captura 20 es que no hemos brillado en ese aspecto. No hace falta ser un genio para darse cuenta. Pero siendo un fallo repetido en los tres partidos, en éste tiene el añadido de que Menorca ha sumado demasiados puntos en segundas opciones, circunstancia que no fue tan evidente ni en Fuenlabrada ni en el partido ante Cajasol.

    Lo de las pérdidas de balón sí que llama un poco la atención. No se puede acusar al GBC de una mala toma de decisiones. Ni mucho menos. El juego en ataque es fluido, eficaz. Cargado de sentido y alternativas, pero a la vez, sencillo. Teniendo en cuenta el acierto a la hora de encontrar buenas posiciones de tiro, los porcentajes son altos. La dirección de juego está siendo magnífica (nada que ver a la que estábamos acostumbrados, si es que ésta existía cuando Uriz no estaba en pista). El único lunar, las excesivas pérdidas de balón.

    Y el último de esos inconvenientes que se han repetido es que el base titular del rival, hasta ahora, siempre nos ha hecho daño. Valters, Calloway y Ciorciari. Tampoco es que sean mancos, pero no es excusa. El ímprobo trabajo que están realizando Salgado y Uriz, en mi opinión absolutamente clave en que el juego del GBC sea próspero, debe verse refrendado atrás de una manera más regular. Acabar con los despistes, no tener fallos de concentración.

    Sé que después de ver los dos últimos partidos, esto puede sonar a ponerse un poco estupendos. Pero creo que no está de más recordar que no somos perfectos, que no es que haya que mejorar, es que hay mucho que mejorar. No todos los días vamos a firmar un 80% de T2 y un 52% de T3… Lo que no va a convertir en un equipo solido se consigue cuando nuestro aro queda a nuestra espalda. Pensar que tampoco es tan importante defender porque somos muy buenos en ataque me parecería una necedad. Y esto lo digo teniendo claro que llevamos dos partidos defendiendo a un nivel muy alto.

    En el partido frente a Menorca, estos tres aspectos; el rebote ofensivo del rival, el exceso de pérdidas y el buen papel del base rival, simplemente han propiciado que al Lagun Aro le costara más tiempo resolver el partido. Daba la sensación de que si se cubrían esas carencias antes, la victoria habría sido más solvente.

    Al final, los detalles son importantes. Entre el final del segundo cuarto y el principio del tercero, el Menorca nos ha metido en problemas -con cierta connivencia arbitral, dicho sea de paso-. Y hemos salido de ellos, precisamente por esa identidad de equipo que desprende el GBC, esa sensación de saber lo que se hace y creer en ello. Este mismo partido en esta misma cancha, la temporada pasada lo perdemos seguro. Así de claro. Pero algo está cambiando o ha cambiado ya.

    Quizá sea que Javi Salgado sabe qué hacer con la batuta del equipo, cosa que otros no supieron. La tranquilidad que desprende en los finales de partido saber que va a asumir la responsabilidad es impagable. Será que no estábamos acostumbrados. Pero es que la totalidad de su partido en ataque ha sido una delicia. Un clinic de dirección sobre el parqué. ¿En qué estarían pensando en Bilbao para desprenderse de él? Es cierto que debe aplicarse en defensa, no tiene que despistarse y hay que insistir por ahí. Pero es que lo que te da es infinitamente mayor a lo que te quita. Su fichaje es un salto de calidad tremendo para el equipo.

    Quizá sea que hemos encontrado un anotador fiable que además no retiene ni condiciona tanto el juego como el que cumplía ese papel el año pasado. Y si lo condiciona es para bien, porque Jimmy Baron abre enormes espacios donde antes sólo se cerraban. Porque cada vez que habla es para decir que está concentrado en mejorar su defensa (debe hacerlo) y no en decir que puede meter 50 puntos en cualquier liga del mundo. Porque cuando está defendido y hay un compañero sólo, él pasa el balón, porque el juego fluye através suyo en lugar de quedar estancado. Todavía es muy pronto para hablar algo más, pero sí parece que Jim Baron jr. es el jugador adecuado para cumplir esa función en este equipo. Y además, se le ve muy cómodo en el grupo, en el club. Se le ve feliz. Y es emocionante verle tirar. Como he dicho antes, aún es pronto, prontísimo. Tendrá días que el 5/9 de esta ocasión sea un 1/7 o 0/6, tampoco entonces hay que volverse locos. Hablaremos al final de la primera vuelta, pero si mantiene el nivel… De momento a disfrutar de su muñeca, porque madre mía… Y como diría el gran Andrés, raza blanca, tirador.

    O quizá sea que Niko Tskitisvili está dejándonos con la boca abierta o que Kone cada vez que sale suma o que David y Albert son una pareja interior solidísima o que Alfonso Sánchez a la chita callando el otro día bajó los porcentajes de Bullock y hoy ha secado a Cuthbert Victor… O quizá es que lo mejor de todo reside en el grupo. El año pasado no podíamos vivir sin Panko firmando numerazos, hoy en día, si no aporta uno, aporta otro, o más bien es que aporta uno y el otro, todos. Por cierto, que me parece una muy buena noticia que el Panko que estamos viendo se parece cada vez más al Panko al que estamos acostumbrados.

    Y siendo todos los focos para Javi y Jimmy, yo no puedo dejar de descatar a Doblas, Uriz y Alfonso Sánchez. Sus números no lo reflejan, pero han sido tan importantes como el que más. Quizá el partido haya sido más injusto con ellos. Lo de David quizá se ha visto más, porque su brega, su responsabilidad defensiva y para con el rebote ha sido más que evidente (por lo menos para mí); pero el carácter de Uriz llevando al equipo cuando más apretaba Menorca, su defensa sobre el base (cierto, con algún despiste raro en él) y sobre todo, cuando más difícil era volver al campo porque no te están saliendo las cosas ni entrando los tiros, y defender de esa manera, robar el balón, correr y asistir, ofrencen una tranquilidad al equipo que no paga con dinero. Lo de Alfonso ya lo he comentado, su trabajo no es cómodo ni sale en los resúmenes de las mejores jugadas, pero está dotando al equipo de muchos argumentos atrás. Lorbek si que está todavía falto de encontrar su sitio, pero no creo que haya que preocuparse, ha tenido muchos problemas de lesiones, nada grave, pero problemillas que no te dejan estar bien del todo. Volverá. Para mí, todos ellos, tan importantes como los que han firmado grandes números.

    Esto es un deporte de equipo. Nunca lo olvidemos.

    Y para terminar, una pequeña reflexión sobre la defensa. Hacía diez meses que no ganamos fuera de casa. La última vez, también fue un resultado abultado en el que nuestros porcentajes rayaron lo excelente. Si no queremos esperar el mismo tiempo, hay que seguir igual de concienciados atrás. El comienzo de liga para el Lagun Aro GBC marca una diferencia desde la defensa. En Fuenlabrada durante una buena parte del partido, pero ante Cajasol y Menorca de manera sostenida, la defensa ha sido clave. Es obvio que el ataque funciona, se está sacando partido de las virtudes de cada jugador, lo que resume la mejor virtud de un entrenador. Pero si no se refrenda atrás seremos un equipo mediocre. El año pasado lo fuimos, ya digo que algo está cambiando.

    Por cierto, que esta defensa se sostiene sobre dos jugadores que están realizando un enorme sacrificio por el equipo: Albert Miralles y David Doblas (y ojo a Panko también en defensa). Los dos integrantes del juego interior titular del GBC están en la lista de los 10 jugadores que más faltas hacen. Dos jugadores que podrían pensar en protegerse, en sus puntos, sus números… pero piensan en el equipo. Este año no están expuestos como el pasado, donde sus ayudas eran larguísimas, a veces saltando a una penetración casi a la desesperada. La defensa de esta temporada, propiciada en parte (creo) por el cambio de normativa, les permite ser mucho más efectivos en esta tarea. Cuando a Albert dejen de tomarle el pelo señalándole faltas de cadetes, igual hasta damos otro salto de calidad…

    Y nada, quizá se podía esperar una crónica de vino y rosas, de fantasía y de color, pero opino que hay que tener los pies en la tierra, que al césar lo que es del césar y hay muchas cosas buenas de reconocer a este equipo. Pero si nos regodeamos en ellas y nos quedamos sólo con el deleite del juego del Lagun Aro, flaco favor le haremos a nuestro equipo. Hemos dado un paso más, y lo hemos disfrutado mucho. De paso, hemos ahogado otro de los fantasmas que nos perseguían a lo largo de la ACB (cada vez quedan menos). Vamos a por el Estu, que llega muy necesitado, lo que le convierte en un rival más peligroso si cabe.

    Vamos por el buen camino, no nos salgamos del él ni queremos correrlo demasiado rápido. Pasos fuertes y seguros, pero paso a paso. Bien por Laso y los suyos, que nos hacen sentirnos orgullosos de ser del Lagun Aro GBC.
  • De primero, una ración de ilusión

    De primero, una ración de ilusión



    Me gusta. Me gusta subir al Donostia Arena 2016 y pasármelo bomba durante los 40 minutos de partido. Me gusta que mi equipo me transmita una actitud y unas ganas contagiosas que te obligan a aplaudir hasta que te arden las palmas de las manos. Me gusta irme a casa con una sonrisa en la cara y me gusta que desde el primer partido de temporada en casa se sienten las bases de cómo tienen que ser las cosas para prosperar en la ACB. Me gusta mucho la pinta que tiene este GBC.

    El domingo disfrutamos mucho. Y existiendo errores (los menos) y aciertos, es por encima de todo el poderoso despliegue de los de Laso en esta primer cita en casa lo que más me convenció. Nos hablaba Pablo en la rueda de prensa posterior al partido de la puesta en escena. Sin duda, la mejor posible. Seguramente, una de las mejores primeras mitades que he presenciado nunca en el DA2016. Después, tuvimos unos minutos de inquietud y también algún que otro problema que resolver en el que ahora profundizaremos. Pero, aún y con eso, nada ensombrece la enorme ilusión que sentimos en nuestros asientos.

    Ojo, que esto no ha hecho más que empezar. Después de cada partido, se presentan oportunidades y amenazas, la más importante de las segundas es tirar las campanas al vuelo. Exagerar lo conseguido, inflar el globo. No vaya ser que nos reviente en la cara. Pero, sinceramente lo dudo. Lo de la victoria frente al Cajasol se me antoja el primer peldaño de un largo trecho de escalera. De hecho, la derrota de la pasada semana en Fuenlabrada, dentro de lo negativo que siempre es perder, no me resultó especialmente preocupante, ni grave. Sí que dejó asuntos que resolver. Los sistemas andando; la inconsistencia, intermitencia o irregularidad en el juego a lo largo del partido; el exceso de rebotes ofensivos por parte del rival… Sólo el último de estos males aquejó al equipo en la primera cita en casa y eso es buena señal, sobre todo unida a que se potenciaron las cosas buenas, que también las hubo en la visita al Fernando Martín.

    Pero antes de centrarnos en las oportunidades, voy a nombrar otra amenaza, que me parece de idéntica importancia que la de, como diría el señor Lobo, empezar a comernos las p… Y no es otra que la de mirar más allá. Me explico. Ganamos y convencemos en el primer partido en casa, algo que históricamente no habíamos hecho nunca y corremos el peligro de mirar el calendario y entusiasmarnos pensando que afrontamos una fase del calendario amable, llena de citas de nuestra liga. Y claro, después de lo del domingo… a arrasar. Me parecería un error y error grave. Opino que el GBC ha firmado un partidazo, al que pocas pegas se pueden poner, pero ahora sólo debemos tener un asunto en la cabeza: viajar a Menorca y ganar. Lo demás poco o nada importa. Sólo existe Menorca.

    Y es ahora cuando me parece relevante sacar a relucir las oportunidades que nos granjea la victoria frente a Cajasol. La primera, interna y externamente, aprovechar la confianza adquirida cuando juegas un partido así. Es obvio que cuando salen las cosas es mucho más sencillo ir a entrenar y que te salgan las cosas; creer en lo que haces. Hay que potenciarlo porque éste parece el camino a seguir. Y la segunda, no menos importante. Dar alas a la ilusión creada.

    Creo firmemente que la asignatura más importante que le quedó el año pasado era crear ilusión. Transmitirla. Contagiarla. Esta temporada necesitamos ilusionarnos. Lo dice a gritos la bajada en el número de abonados. Desde luego que poner partidos los domingos por la tarde ayuda, mejorar los accesos y todo los demás, eso muy útil. Pero aquí lo que convence o deja de convencer es el baloncesto que nos enseñan sobre la pista. De nada me vale que me cuenten que es una gran oportunidad ver en Donostia a equipos como Barcelona, Estudiantes, Juventut, Baskonia, Unicaja, Real Madrid o el mismo Cajasol. No, no. De de eso nada. A los que voy a ver yo es a los del Lagun Aro GBC. Y voy a verles competir con esos equipos y con el resto, eso es lo que quiero y lo que me llena de ilusión. Y eso lo único que le pido al GBC. Ilusión.

    Si el equipo engancha, la cifra de abonados volverá a subir; si no lo hace, ni domingos por la tarde, ni aparcamientos, ni nada. Baloncesto. De eso se trata.

    En cualquier caso, en la primera oportunidad, la ración de ilusión fue más que generosa. Estaba sentado en mi asiento y no paraba de pensar en que me daba pena que un montón de gente se perdiera ese partido, porque pasamos un rato magnífico viendo a nuestro equipo jugar muy bien al baloncesto. Y eso que había 6.110 espectadores según datos oficiales -la media de la temporada pasada, 6.800- y aún así, no estuvo nada mal la entrada y sobre todo, el ambiente durante el partido. Esto es algo recíproco, si el equipo transmite, el público le da; si no es así… Pero vamos, que ni una pega en ese aspecto. Si el equipo sigue esta línea, veremos más público en las gradas seguro.

    Y más allá de todos estos temas, que me parecen muy relevantes, vamos con lo que de verdad importa. El juego. Lo decía antes, pocas pegas se pueden poner al equipo. Cuando creces desde la defensa, todo es un poco más fácil. Y la defensa del GBC ante el Cajasol, a falta de un mejor calificativo, fue excelente. Los sevillanos se quedaron en un 33% en tiros de campo (33% en t2 y 33% en t3) y no es que sean mancos precisamente los de Plaza. Lo que pasa es que siempre tuvieron una mano, un defensor, una ayuda… incomodando. Qué bueno es Bullock, sí. Pues 1/6 en triples y 2 balones perdidos. ¿Y los pivots? Las pasaron putas para conseguir alguna canasta… Es la gran diferencia con respecto a la temporada pasada, defendiendo a este nivel, sobre todo de actitud, nos va a ir pero que muy bien.

    Cada vez que le preguntamos ayer a Laso por un jugador su respuesta era «sí, pero el grupo…«, «no podría destacar a uno solo» y expresiones por el estilo. Es comprensible y lógico, sobre todo, siendo el entrenador; cuando funciona el colectivo, cuesta destacar a uno solo. Y pienso que por encima de cualquier actuación individual, pesa esa sensación de bloque atrás y esa circulación de balón en ataque que arrancó aplausos en unas cuantas ocasiones…. También es un problema colectivo que nos quiten 17 rebotes ofensivos de los 42 balones que rechazó nuestra canasta, son el 40%, demasiados, y eso que en más de una jugada el Cajasol se llevó 3 y 4 rebotes seguidos. No es excusa. También es cierto que en la primera mitad llevaban ya 14 y después, en los minutos más comprometidos, se cerró el grifo. Otra cosa, 19 pérdidas, son excesivas, sobre todo cuando este año no son por intentar correr, sino más bien por precipitarnos; dispusimos de 66 posesiones y perdimos 19 balones, son demasiados.

    Subrayando al colectivo, no puedo pasar por alto a David Doblas. No por lo 16 puntos, ni por los buenos porcentajes, no. Es el crecimiento constante. Se le ve tan fino, tan centrado, tan responsabilizado, tan motivado, tan comprometido… No es que antes no lo estuviera, pero veo a David como más… sensato, maduro, más hecho. Creo que éste va a ser su año, que se va a salir. Los dos primeros partidos son una prueba fehaciente de su salto de calidad, un salto que parte de un buen nivel, lo que puede llevarle a ser un pívot de la élite de la liga. Depende sólo de él. Sus movimientos de pies y su defensa cuerpo a cuerpo son de las mejores de la liga, ¿ése tiro de la media distancia camina hacia la consistencia?

    Y una de las mejores noticias tanto para David como para el equipo es la irrupción de Jimmy Baron. Laso lleva tiempo destacando la importancia de los espacios, una importancia que con el cambio de reglas se presenta decisiva. La temporada pasada la falta de tiradores nos convertía en un equipo unidimesional y previsible en muchos casos, cuando los equipos se cerraban en su zona y no nos entraban los tiros, lo pasábamos mal. Ahora, con un tipo que es una amenaza real incluso desde 9 metros, el campo se hace mucho más largo para las defensas rivales. El domingo Jimmy metió 3 de sus 4 primeros intentos, después mejoraron la defensa sobre su tiro… dejando un mundo entero para que Doblas disfrutara. Una de las personas con las que estuve viendo el partido se preguntaba una y otra vez… ¿cómo pueden dejarle solo a David?, ¿cómo le dejan solo todo el rato? Bueno, Cajasol se vió obligado a elegir y decidieron salir a por Baron hasta donde fuera… Si subestiman la amenaza interior de este equipo, tanto mejor.

    Y para acabar, quiero hacer una pequeña reflexión sobre el puesto de base. De antemano y con sólo dos jornadas disputadas, creo que esta posición va a funcionar como nunca lo ha hecho antes en este equipo. En Fuenlabrada Ricardo no tuvo suerte y en cambio Javi fue de los mejores del equipo. En esta ocasión, Úriz estuvo brillante, así de claro, y metió la canasta más importante del partido, aquel triple cuando más se acercaba Cajasol… De Javi diré que espero más de él que lo visto ayer. No jugó un mal partido ni mucho menos, tomó decisiones acertadas que le llevaron a 7 asistencias… Pero perdió algún balón y tuvo algún despiste en defensa que debe corregir. Sus 15 puntos de valoración son engañosos, 9 de ellos son en el último minuto del partido a base de faltas recibidas y tiros libres. Pero ojo, también hay que estar ahí para meterlos y dejar bien claro que el partido estaba cerrado.

    En cualquier caso, tenemos razones de sobra para ilusionarnos. El próximo paso es ganar el domingo en Menorca. Aprovechemos unos segundos más para paladear la victoria y a centrarnos en la próxima. De momento tengo una cosa clara sobre este Lagun Aro GBC. Me transmite ilusión. Me gusta.