La primera lluvia

La primera lluvia

Debo ser la única persona en Mallorca que sonríe. Llega la primera lluvia y cae fina. Tal vez por eso sonría más. Es lluvia que moja despacio y constante; que hace charcos en las imperfecciones de la acera. La veo, la oigo, la huelo, la siento.

Me lleva a otras lluvias. A las cantabrícas. Aunque sé que sólo es mi deseo, porque no es un cortina húmeda, porque no se mezcla con el yodo de las olas que saltan. Pero es lluvia que viene con aire fresco que revive mis pulmones. Es lluvia que me lleva a esa morriña que alegra, que me imbuye en algo que es parte de mi.

Hola, lluvia, te echaba de menos.

Tabakalera, con «k»

Pues qué queréis que os diga: No me gusta.

Van pasando los años y no aprendemos. No sé dónde creemos que reside la definición de la palabra «cultura» o «patrimonio». En esta ocasión, nos la hemos vuelto a cargar y por partida doble. Además, gastando ingentes cantidades de Euros que no nos sobran particular ni públicamente.

La Tabacalera era un edificio catalogado como «PATRIMONIO CULTURAL» entre otras cosas porque Cultura es aquello que hacemos día a día y en esta sociedad industrial en la que vivimos (cada vez menos), las fábricas eran y son Cultura.
¿Donostia necesitaba un centro para reactivar, potenciar, etc., el arte contemporáneo? Seguramente. Y Seguramente, el edificio de la Tabacalera tal y como estaba era mucho más adecuado.

Pero no. Hay que modificar lo que otros hicieron; que se note que nosotros hemos pasado por aquí. Y la ocurrencia no es otra que hacer un levante de la altura de 2 pisos más para poner una cúpula que iba a ser de cristal y ahora es de metal. Tócate los pies. Un edificio que fue historia de un barrio, de una ciudad, ahora está humillado por una cagarruta descomunal. «Que se note que hemos estado aquí»

¿Sabíais que por esta intervención el edificio ha perdido su catalogación patrimonial? Pues sí, una intervención tan monstruosa, se ha cargado la historia que contenía el edificio. Seguramente en esa cagarruta descomunal se comerá muy bien y con unas vistas sublimes, pero yo creía que Tabakalera, con «k» iba a ser un centro de promoción y difusión del arte contemporáneo…

Ojalá el edificio se llene de arte, el barrio de actividad y la ciudad sea un foco también en este ámbito, pero la obra, en mi opinión, es otra patada a la humanidad y una nueva Loa a Satán.

 

PD: Aquí os dejo un blog muy interesante sobre el Patrimonio histórico y cultural de Donostia: San Sebastián Patrimonio Cultural.

¿Sabemos lo que comemos?

2015-07-24 22.19.47

Geralds Bar, nuestro bar en Gros, con nuestros invitados y clientes.

Mi opinión no es objetiva ni lo pretende. Mi opinión es crítica y preocupada. No siempre lo fue, ya que durante mucho tiempo, me dejaba llevar yo también. Pero hace casi el mismo tiempo que empecé a dudar. Lo hago mucho. Dudo de las cosas; las cuestiono y trato de encontrarles su valor. Esto va de comida, de Donostia, tal vez uno de los epicentros gastronómicos mundiales.

Pulled pork

Pulled pork, o desmigado de cerdo para quienes no sean #putosmodernos

El verano pasado conocí a Gerald Diffey y junto a su socio Mario di Ienno, hemos emprendido una aventura gastronómica ni más ni menos que en mi ciudad: En Donostia. Hemos incorporado a personas y profesionales como Loren Herrero y Nick Hughes en la cocina y tenemos a tres jóvenes: Lidia, Xabi, en la barra, y Raul en la cocina, que tienen la misma pasión que nosotros y un futuro espectacular. Pero vale de mirarse el ombligo. Esto va de lo que está pasando mientras nosotros queremos creernos otra realidad: la de los artículos en periódicos internacionales que dicen que Donostia es “El destino” gastronómico del mundo…Sí, amigos, sí. Estamos en el punto de mira de todos aquellos que, cuando planean viajes por el mundo, tienen una premisa clara: El buen comer. Ya…¿pero es oro todo lo que reluce?

 

Totilla de huevina

Totilla de huevina

Ya hace algunos años (tres), Marti Kilpatrick me dijo: «Veo que a Donostia le está pasando lo mismo que a Barcelona, que se ha convertido en el parque de atracciones de Barcelona». Y tenía razón. La parte vieja donostiarra es ya un parque de atracciones del pintxo. Ferias pensadas para captar guiris con sus cámaras; camareros que ofrecen platos para que los llenen de pintxos. Tradición plastificada para su consumo rápido. y ojo, puede que no estuviese mal del todo si la calidad, la honradez y la coherencia prevaleciesen por encima de todo…pero no. Huevina, patatas congeladas, mayonesa de polvos, croquetas congeladas, surimi en todas sus variantes, pan super aditivado y, eso sí, luces blanco-azuladas de LED y fotos de deportes rurales sobre pareces de plástico blanco.

¿Hablamos de las bebidas? No cambia mucho el discurso y es una pena. Vinos muertos y sin ninguna personalidad; refrescos de cerveza (eso sí, en vaso de sidra, que entre mucho alcohol) en los que predomina el precio (para el hostelero y el fabricante, no para el cliente) y no la calidad…por no hablar de la higiene de sus conductos…¿sabéis cuando una cerveza sabe a jabón o a pedo? Pues no, no es normal y deberíais reclamar. Refrescos llenos de azúcar… Todo vale si aparenta y se da mucho.

Lo dicho, no soy objetivo y por eso me he metido en esto. Porque quiero dar productos frescos cocinados de manera honrada y sin atajos. Quiero dar bebidas que además de hidratar o emborrachar, te digan algo; quiero atender a mis clientes como atiendo a mis amigos cuando vienen a mi casa. ¡Sí, eso es! ¿O es que en tu casa ofrecerías mierda en bote a tu familia, amistades, invitados? Donostia está en el foco gastronómico mundial, pero no dejemos esa responsabilidad a los estrellados de Michelin. Seamos todos quienes digamos no a «mierda vitaminada».

¿Es demasiado tarde?