Lagun Aro 71 – 74 Blancos Rueda Valladolid

Cuando una pauta se repite, suele querer decir que existe un factor común en dichas situaciones. Cuando esa pauta se repite en temporadas distintas y el único elemento coincidente es el primer entrenador, parece evidente que alguna responsabilidad tendrá. Esta sentencia, que en principio y después de un resultado como el de ayer, puede parecer demoledora y muy negativa, tiene una lectura positiva. No olvidemos que con Laso, el Lagun Aro GBC mantuvo la categoría varias jornadas antes de la conclusión de la liga y que los jugadores dieron un paso al frente en los momentos decisivos de la temporada.
El Lagun Aro sigue teniendo el problema de la defensa al base rival. La apuesta por fichar a un jugador como Sergio Sánchez y el estilo defensivo que Laso propone castigan al equipo en esa faceta. Jugadores de las características de Chase (18 puntos en 18,5 posesiones –OER 0,973- y sobre todo la sensación de dominar el ritmo del partido) son una pesadilla. También sucede parecido cuando el equipo rival tiene un 5 fuerte y duro. En este caso Battle (12 puntos en 13 posesiones –OER 0,923-, 2 tapones y 8 faltas recibidas). Doblas y Miralles no tienen capacidad de por sí solos frenar a ese tipo de jugadores. Necesitan ayudas de compañeros. Si entonces el rival presenta un nivel de acierto en el tiro de 3 puntos del 45% (9/20) como ayer hizo el Blancos de Rueda, se empieza a completar el círculo. El último arco para cerrarlo es la cantidad de balones perdidos que fuerza al rival. La defensa (Fisac es sobre todo un estratega defensivo) , cuando rinde, tiene la característica de insuflar confianza al equipo. No es extraño que un equipo juegue mejor en ataque cuando su defensa funciona bien. Aquí es donde entra y se entiende la cita de Chuck Daily “El ataque puede ganar un partido, la defensa gana títulos”. El de ayer fue un partido de defensas (el OER del GBC fue de 0,861 y el del Blancos de Rueda del 0,865) y en ese caldo Fisac nada muy bien y Laso tiende a atragantarse.
De partidos como el de ayer, la estadística suele ser algo que se obvia. No se definen las causas de la victoria o derrota por lo que a priori dicen los números. Sin embargo, una lectura algo más calmada de esos guarismos refrendan con datos esas sensaciones. Que lo de ayer fue más actitud que estrategia; más voluntad que táctica; más corazón que muñeca… Sí, claro. Pero también hay otra estrategia (la de la gestión de grupos), otra táctica (la de plantear soluciones ofensivas y defensivas para el partido en cuestión) y otras muñecas (la de quienes buscan el balón en los momentos calientes y la de los que hay que calentar para que busquen el balón).
De nuevo asistimos a un alarde (estéril esta ocasión) por parte de Andy Panko. Esperemos que no se apague su luz. No es fácil mantener ese nivel y ni el bueno de Panko está exento de sufrir bajones durante la temporada. Siempre es mejor apoyarse en el colectivo y no en las individualidades.

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